LA CONFIANZA EN LA MARCA PERSONAL

La confiabilidad es uno de los mayores valores de una persona.

La confianza marca todo en nuestras relaciones tanto personales como profesionales, y condiciona nuestra manera de intervenir en la sociedad.

Hablamos de la confianza hacia uno mismo y la que proyectamos y brindamos a los demás. Podríamos decir que influye en nuestra manera de comunicarnos, por lo tanto en nuestra “marca personal”.

La confianza abre o cierra posibilidades de intervención. Cuando confiamos en nosotros y en los demás, nos mostramos más expansivos, creativos… La falta de confianza genera miedo.

Las personas confiables son mucho más atrayentes que las que no lo son.

Un ejemplo práctico: detrás de un líder que no delega, seguramente encontremos una dosis de desconfianza, hacia sí mismo, hacia su equipo o ambas.

Vive sobre cargado de trabajo, supervisando cada detalle, dejando poco margen de acción al resto. Por estar tanto en los detalles, pierde la perspectiva global (“los árboles no le dejan ver el bosque”). Exceso de perfeccionismo, control…pensamientos de nadie sabe hacer esto mejor que yo”“tardo más en explicarlo que en hacerlo yo…todo esto incide en su rendimiento y merma su éxito. Influye directamente en el comportamiento del equipo y en las responsabilidades que éste asume. Seguramente se sienta solo. Por ello es fundamental trabajar la confianza en la marca personal del líder y en los equipos.

Influyen más temas como la relación que tiene la persona entre error-aprendizaje, la exigencia, reticencia a mostrar su vulnerabilidad…

La confianza no deja de ser un juicio que se refleja en nuestra comunicación y conversaciones. También podemos verla como una emoción, que nos hace vivir las situaciones de una manera determinada, condiciona nuestras acciones, y hasta nuestro cuerpo: postura, expresiones, gestos…comunicación no verbal.

Ser digno de confianza es un valor, que además genera prestigio social. Cuando ésta se ve defraudada produce todo lo contrario, quedando el prestigio dañado y comprometida nuestra credibilidad.

Digamos que la confianza es uno de los valores más difíciles de recuperar, una vez quebrada. La comunicación es nuestra mejor aliada para cuidarla y restablecerla cuando se ha perdido. Cuando inevitablemente surgen contratiempos en las relaciones, conviene aclarar la situación, cuanto antes mejor. Cuando pasamos por alto detalles que producen una merma en la confianza, por pequeños que sean, el “crédito” con esa persona se va agotando, nuestra actitud va cambiando y hace que nos cerremos. El no decir las cosas hace más mella en nosotros de lo que creemos.

Todos tenemos una biografía que nos condiciona en nuestras relaciones con los demás. El grado de confianza que brindamos o generamos en nuestras relaciones está directamente relacionada con nuestras experiencias. Cuando nos presentan a alguien, en unos segundos ya nos hacemos una imagen del otro, y viceversa.

No podemos influenciar en la imagen que el otro se hace de nosotros, ya que filtra usando todas sus creencias. Sí que podemos generar el espacio de confianza para que la relación con el otro pueda darse, con autenticidad. Es muy importante ser coherentes entre lo que hacemos, decimos y somos. 

Imaginemos que estamos en una jornada de networking, o en un workshop donde competimos con otros profesionales para vender nuestros productos o servicios…

Si nos ponemos en el lugar del cliente y recreamos su primera impresión sobre dos profesionales aparentemente igual de válidos y cualificados, ¿cuál de los dos nos resultaría más atrayente?, ¿a quién invitaríamos a una reunión?

¿Al más proactivo en escucharnos y generar confianza?

¿Al que se muestra agradable pero más inseguro o distante?

El primero reacciona más rápido que el segundo. Se muestra más empático.

Si un cliente busca soluciones rápidas, o no tiene mucho tiempo, lo cual está a la orden del día, lo tendrá claro.

La confianza se transmite, se irradia y se contagia.

Apostar por la confianza es vencer al miedo. Es ser más libres.

La confianza, en los términos que hablamos, camina de la mano de la prudencia. Prudencia significa estar atentos y observar las circunstancias, tomando medidas cuando sea oportuno. No confundamos confianza con ingenuidad.

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